Reseña de Cuando salgas de viaje

Un incidente violento en una aduana fonteriza trae consecuencias inesperadas al personaje central. Jacinto Arriaga se   gana la vida como comerciante de medianos recursos en una ciudad fronteriza de México. Contrae matrimonio y tiene proyectos para convertirse en un hombre solvente y respetable. Fastidiado por negocios rutinarios y de bajo rendimiento, descubre una manera de ganarse la vida que, aunque ilegal, le reditúa beneficios significativos, para lo cual inicia viajes frecuentes a la ciudad de Laredo, Texas, en su camioneta pick up. En uno de tales viajes, en la garita aduanal número 26 de la carretera 85 surge una discusión ríspida con el agente aduanal en turno y se desencadena un enfrentamiento violento. Huye del lugar y logra cruzar la frontera para internarse de incógnito en territorio norteamericano. 

En Chicago se involucra en negocios relacionados con el contrabando de armas. En tanto, malas noticias le llegan de México: han embargado su casa y su esposa fue lanzada a la calle. Se propone retornar un día para hacerse justicia.

Bajo la superficie de esta historia sencilla, conocemos de manera sutil y contundente un contexto completamente íntimo, personal, contado de manera irónica, e incluso graciosa, donde se recrean paisajes, costumbres, olores y sonidos a través de los personajes que pueblan la novela y cuyas circunstancias le dan sentido a la existencia de Jacinto Arriaga, el protagonista, cuya juventud se desarrolla durante la época de los años 70 y 80, décadas de la Guerra Sucia en México.

Las diversas historias de sus personajes son también la recreación de la indolencia social, la miseria, el gandallismo, el influyentismo, la corrupción, las mentiras, la traición familiar, la envidia que corroe, la doble moral de la sociedad, los sueños rotos, las ilusiones desvanecidas, los amores fallidos.

Respecto a la estructura es muy cinematográfica, pues cada capítulo va dando sentido a la historia de Jacinto.

Las referencias musicales y poéticas aligeran y contextualizan la atmósfera narrativa; son, de alguna manera, complemento de lo que en ese momento y circunstancias viven y sienten los personajes.

El lenguaje es claro y fluido, lo mismo que los breves diálogos, que contextualizan cada escena. El final, aunque abierto, es contundente y deja mucho a la imaginación.

 

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